EL MISTERIO DE LA CORONA
PERSONAJES:
Dama 1
Dama 2
Dama 3
Dama 4
Emperatriz -Popea
Emperador -Augusto
Centurión -Escipión
Soldado
Plinio- Poeta
ACTO PRIMERO
DAMA 1: Estamos en Roma
En el palacio del emperador
Que es dueño de medio mundo
Y además un gran señor.
DAMA 2: Tiene varios
centuriones
Al mando de sus legiones,
Conquistando tierras sin parar
A un lado y otro del mar.
DAMA 3: Cada vez que hacen una
conquista
¡Eso no hay quien lo resista!
Hacen fiestas hasta el
amanecer
Y no paran de comer y beber.
DAMA 4: Se pegan la vida padre
Y esto es un auténtico
desmadre.
DAMA 1: Y nosotras venga a
trabajar,
Porque la emperatriz
Muy guapa tiene que estar.
Hay que cambiarla veinte veces
de vestido
Para que esté contento el
marido.
DAMA 4: Y
pintarle los ojos
Y empolvarle la cara
Y…¡Hala , a otra gala!
DAMA 2: Esto de ser dama de
compañía
Es más duro
Que trabajar en una
pescadería.
DAMA 3: ¡Tienes razón amiga!
Si no fuésemos tan hacendosas
¡Aquí pasarían unas cosas …!
DAMA 1: ¡Claro!
Como la emperatriz es tan
despistada
¡Se prepararía cada ensalada!
DAMA 2: ¡Y qué lo digas!
Ayer se puso de prendedor
un trozo de coliflor.
ACTO SEGUNDO
SOLDADO: ¡Mujeres, ya está
bien de palabrería
que esto parece una
verdulería!
Aquí me ha puesto el emperador
para que trabajéis deprisa,
no para que os partáis de
risa.
¡Ay , qué vida tan perra, yo
preferiría estar en la guerra!
DAMA 1: ¡Que llega la
emperatriz!
A nuestros puestos.
SOLDADO: ¡Ave emperatriz!
POPEA (emperatriz): ¡Ave, ave!
Soldado ya puedes ir
a los aposentos del emperador
para lo que mande
vuestro
señor.
SOLDADO: Lo que usted mande
señora
¡Ave!
ACTO TERCERO
POPEA: ¡Ay!
Esto de ser emperatriz
me tiene hasta la nariz.
Si no es una fiesta a
Mercurio,
es una fiesta a Saturio.
Acabamos de celebrar Afrodita
y a continuación tenemos
visita.
Me paso el día en la
peluquería.
¡Ay! Sin vosotras no sé lo qué
haría
Y esta noche otra cenita,
¡ay de mi, pobrecita!
DAMA 2: No os preocupéis
señora
que estaréis lista antes de
una hora.
¿Qué os queréis poner?
POPEA: Pues no sé, no sé.
¡Ah! Allá veo algo brillante
y parece muy elegante.
DAMA 3: Pero señora, ¡Si es el
espejo!
Eso no os lo aconsejo.
POPEA: ¡Oh!
DAMA 4: Señora, permitidnos
elegir,
que no os vais a arrepentir.
DAMA 1: Conocemos bien vuestro
gusto
y elegiremos lo justo.
POPEA: Está bien lo que
digáis.
DAMA 2:
¡Venid señora, os maquillaremos!
DAMA 3: ¡Y lindos vestidos os pondremos!
DAMA 4: ¡Y qué collares!
Los más hermosos de estos lugares.
DAMAS: ¡Oh, viene el emperador!
POEA: ¿El emperador?
¿Qué querrá ahora el señor?
DAMAS: ¡Ave César!
ACTO CUARTO
EMPERADOR: ¡Ave!
¿Dónde estás Popea?
Ven acá que te vea.
POPEA: ¡Aquí estoy! ¿Qué sucede?
EMPERADOR: Ha llegado mi fiel Centurión,
el honrado Escipión
a buscarme para presidir
la fiesta de los claveles.
¡Y no encuentro mi corona de laureles!
POPEA: ¡Ay Augusto!
¡Qué disgusto!
EMPERADOR: Sin la corona,
la fiesta no puedo presidir.
Todos de mí se van a reír.
POPEA: Pero … ¿No la tendrás en la mesilla,
o encima de alguna silla?
¿Has buscado por todas partes?
Augusto … ¿quieres explicarte?
EMPERADOR: Mejor que te lo explique Escipión,
¡porque a mí me va a dar un
sofocón!
ACTO QUINTO
ESCIPIÓN: Señora, hemos
buscado
la corona preferida del
emperador
hasta en el mismo comedor.
Mis soldados han buscado y
rebuscado
y no la han encontrado.
EMPERADOR: ¿Tú no las has
visto, Popea?
Mira que a mí esto me mosquea.
POPEA: ¡Oh sí! Te la vi ayer
en la fiesta de las Galias,
y me fijé, porque
te hacía juego con las
sandalias.
EMPERADOR: ¡Claro!, pero
cuando me fui a acostar
me la tuve que quitar.
La dejé en la columna de
alabastro
y ahora no hay ni rastro.
DAMA 2: ¡Uy! Me da en la nariz
que esto es cosa de la
emperatriz.
DAMA 1: ¡Vete tú a saber
dónde la habrá podido meter!
POPEA: Pues si no la
encuentras
¡Qué le vamos a hacer!
Otra cosa te habrás de poner.
EMPERADOR: ¿Otra cosa un
emperador?
¿Acaso quieres que me ponga
una flor?
ESCIPIÓN: Señor, si me
permitís opinar …
EMPERADOR: ¡Habla Centurión!
ESCIPIÓN: Yo
a Plinio mandaría llamar.
Sabéis que es un buen adivino
y tiene un olfato muy fino.
SOLDADO: ¡Es verdad señor!
Acordaos de cuando os
desapareció
aquel importante documento
y Plinio lo encontró en un
momento.
EMPERADOR: ¡Mandad a Plinio
venir!
ESCIPIÓN: ¡Soldado ya has oído
al emperador!
ACTO SEXTO
POPEA: ¿No os gustaría
Augusto,
que para que se os pase el
disgusto,
Plinio os recitara una poesía?
EMPERADOR: ¡Es lo único que me
faltaba!
¿Te parece que tenemos pocas
emociones
para andar con recitaciones?
ACTO SÉPTIMO
SOLDADO: ¡Aquí tenéis a
Plinio!
PLINIO: Señor, he recibido
vuestro mensaje
y por si acaso, la lupa me
traje.
¡Explicadme señor que ocurre!
EMPERADOR: ¡Mi corona ha
desaparecido!
¡Es cómo si alguien se la
hubiera comido!
PLINIO: No os preocupéis mi
señor,
que yo tengo muy buen ojo
y si alguien la robó,
aunque se esconda, lo cojo.
Me voy a concentrar
y empezaré a investigar.
EMPERADOR:
¡Adelante Plinio!
DAMA 3: Es un detective muy bueno,
igualito que su abuelo.
Sabe muy bien seguir la pista
y no hay misterio que se le
resista.
DAMA 4: Es verdad.
Cuando él se pone a
investigar,
todos empiezan a temblar.
PLINIO: ¡Ssshhh! ¡Ssshhh!
Dejad que huela, …
¡Yo creo que está en la
cazuela!
DAMAS: ¿En la cazuela?
¡Esta sí que es buena!
PLINIO: ¡Si!
Mi pituitaria que es muy fina,
me lleva hacia la cocina.
TODOS: ¡Ooooooooooh!
POPEA: ¡Oh no, qué disgusto!
No será el laurel
que yo le di a Justo.
EMPERADOR: ¿Al cocinero?
¡Popea!
¿Cómo has podido hacer una
cosa tan fea?
POPEA: ¡Oh, ha sido un
despiste,
no te pongas tan triste!
EMPERADOR: No estoy triste,
sino enfadado.
¡Pues sí que me has
fastidiado!
ACTO OCTAVO
PLINIO: ¡Aquí está señor!
Estaba en la olla,
cociendo con
la cebolla.
EMPERADOR: ¡Por todos los
dioses!
¿Y ahora que me voy a poner?
PLINO: Calma señor, ya sabéis
que yo hago muchos viajes
para descubrir nuevos brebajes
y en uno de los países
visitados
su emperador, Karlus Arguiñanus,
llevaba una corona de perejil.
EMPERADOR: ¡Oh Plinio!
Qué gran idea me acabas de
dar.
Si de perejil me hago una
corona,
seré la envidia de toda Roma.
POPEA: ¡Claro! Mis damas
te la harán al instante
y quedarás muy elegante.
DAMA 2: Os haremos una corona
muy hermosa
y vuestra frente lucirá
esplendorosa.
EMPERADOR: Ahora que he
recuperado la alegría,
vamos a recitar una poesía.
¡Para que todos recuerden este
día!
POPEA: ¡Si! Que nos sirva para
despedir
porque a la fiesta tenemos que
ir.
ACTO FINAL
DAMA 1: Tiene corona nueva el
emperador.
CORO: El emperador, el
emperador.
DAMA 2: Ya no sufre más su
honor.
CORO: Su honor, su honor.
DAMA 3: En
las fiestas lucirá hermoso,
y estará muy oloroso.
CORO: Oloroso, muy oloroso.
DAMA 4: Y a la hora de cenar,
los platos podrá aliñar.
CORO: Aliñar, así podrá aliñar.
SOLDADO: Y así se acaba esta
historia,
guardadla en vuestra memoria.
CORO: Vuestra memoria, vuestra
memoria.
PLINIO: Solo os hemos querido
divertir,
pero ahora nos tenemos que ir.
CORO: Que
ir, que ir, nos tenemos que ir.